La información durante el confinamiento según Digilab

Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 2 de la asignatura Fuentes y usos de la energía del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .  

A continuación se procede a reflexionar sobre el estudio que hizo el grupo de investigación Digilab, durante el confinamiento por coronavirus en Abril de 2020 




Nos encontramos ante un trabajo estándar en investigación en comunicación realizado por el Digilab, un grupo de investigación de Blanquerna / Universidad Ramon Llull para conocer cómo se consumió la información durante el confinamiento por el coronavirus. 

El estudio se hizo entre el 4 y el 10 de Abril con una muestra de 1220 personas de todo el Estado español.

En aquel momento, la situación a nivel sanitario era muy complicada, pues tras el primer mes de confinamiento la curva de contagios era exponencial y las muertes y los contagios aumentaban de forma frenética, el miedo se adueñó de gran parte de la oblación que saturada de información en los medios tradicionales, todavía trataba de informarse más, tal y como afirma el estudio, un 78%.

Es curioso que a pesar de que un 42.7% refirió angustia o estrés, decidió seguir informándose sobre lo que sucedía.

Una mayoría pensaba que los medios estaban condicionados por su línea editorial y casi la mitad consideraba que los medios estaban arrojando gran sensacionalismo y una alarma social innecesaria a sus informaciones.

En este caos, los periódicos digitales fueron el formato más consultado, seguido de la televisión.

A través de las redes sociales se diseminaron gran cantidad de bulos y memes, por el contrario la mayoría las usaba como entretenimiento.

Respecto a las aplicaciones de mensajería instantánea, sobre todo WhatsApp, se constata que se emitieron gran cantidad de bulos y fakes, a pesar de que la mayoría compartía esas publicaciones sin ser consciente de que era información falsa, un 26.6% reconoció haber compartido contenido que en un inicio creyó que era falso.

El resultado de este contexto fue una crispación y una polarización en la sociedad, que sumada al miedo y a la incertidumbre que imperaba, generó tiempo después grandes oleadas de movilizaciones incluso a nivel mundial

Por otro lado, también fue un caldo de cultivo ideal para que ciertas corrientes negacionistas resurgieran como el ave Fénix.

Fueron unos momentos difíciles que nadie esperaba en este siglo.

Respecto al estudio considero que se podría incluir algún aspecto, como por ejemplo tener en cuenta el sexo, el nivel cultural y el poder adquisitivo de las y los encuestados, ya que posiblemente la percepción de lo acaecido no fuera igual según esos factores.

En las preguntas formuladas, estaría bien conocer a través de qué medios de comunicación en concreto se informaron los encuestados, porque los resultados que arroja son muy generales.

También sería interesante en qué medios se produjeron las suscripciones, ya que esto podría dar una orientación sobre qué perfil de ciudadano decidió suscribirse y qué tipo de contenidos consumió, así como su orientación ideológica.

Añadir que los tupos de preguntas que se formulan respecto a la desinformación son en tono negativo, quizás se podrían haber incluido preguntas en el sentido contrario, es decir, si había mejorado su conocimiento sobre lo que estaba ocurriendo, si habían aprendido aspectos científicos y si habían encontrado contenido de valor.

Considero que a pesar de encontrarnos en una pandemia mundial, se podían aprender muchas cosas, para mí esa es la clave, la resiliencia… Intentar sacar algo positivo y aprender algo de todas aquellas situaciones que sean un peligro o amenaza en ciertos momentos de nuestra vida.


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