David, de Miguel Ángel.

Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 5.2 de la asignatura Ciencia y artes del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .  

En esta actividad se procede a realizar una divulgación científica de una obra de arte.


David, de Miguel Ángel.

Italia es la cuna del arte y del saber, donde encontramos a grandes artistas de la historia de la humanidad. Si hay un periodo de la historia que me emocione y me trasmita una sensación de libertad y resiliencia, sin duda es el Renacimiento, (siglos XV y XVI), un periodo marcado por el renacer de las artes, la cultura y la ciencia, tras el oscurantismo de la Edad Media.

Durante el Renacimiento se produjo un cambio importante en la forma de ver el mundo, se rompió con la idea medieval de autoridad de la Iglesia y la fe religiosa.

Se produjeron grandes descubrimientos geográficos, la expansión del comercio, el rescate y estudio de los clásicos grecolatinos y se impulsó una nueva perspectiva del conocimiento.

En este periodo se buscó la inspiración en la antigüedad clásica y se enfatizó el valor de la razón y la observación directa de la realidad.

El humanismo fue un movimiento que tuvo gran influencia en la filosofía renacentista y su objetivo fue recuperar y aplicar los conocimientos y valores de la antigua Grecia y Roma, una época de esplendor cultural.

En el Renacimiento la belleza adquirió gran importancia, pues era el reflejo de la perfección divina y su búsqueda se convirtió en un camino para alcanzar la sabiduría y elevar el espíritu humano.


Fue una época de redescubrimiento y admiración por la antigüedad clásica. Los artistas y filósofos de este período se inspiraron en los ideales estéticos de los antiguos griegos y romanos, buscando la perfección y la armonía en sus obras. Más allá de la simple imitación, se desarrollaron teorías complejas sobre la belleza, explorando su naturaleza y su impacto en la experiencia humana.

Los artistas y pensadores de la época comenzaron una búsqueda de la belleza en todas sus formas, pintura, escultura, música y arquitectura, fue un periodo de florecimiento artístico y la belleza se convirtió en el ideal supremo. 

La belleza se consideró una cualidad objetiva basada en la proporción y la simetría, se estudió la anatomía humana y la geometría para crear composiciones equilibradas y estéticamente agradables, (belleza como expresión de la armonía)..

Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, intentaron capturar esta perfección divina en sus obras, buscando trascender lo terrenal y acercarse a lo divino.

Una de las obras que más me llama la atención precisamente es de Miguel Ángel, el David, una escultura de mármol blanco creada entre 501 y 1504 por encargo de la Opera del Duomo de la catedral de Santa María del Fiore de Florencia.

Se trata de una representación del rey David justo antes de enfrentarse a Goliat. Es un símbolo de la República de Florencia frente a la hegemonía de sus derrocados dirigentes, los Médici, y la amenaza de los estados Pontificios.

El artista creía que en cada bloque de mármol en el que trabajaba existía un alma y concentró su atención en el hombre y en sus cualidades humanas.

Un fuerte David se representa erguido justo antes del combate y si observamos con detenimiento Miguel Ángel usó técnicas inusuales de proporciones, pues no corresponden exactamente con las de la figura humana: cabeza, manos y torso son más grandes de lo marcado según las proporciones clásicas. Se dice que lo hizo adrede por dos razones: el efecto visual desde abajo y para mostrar la manera de ganar una gran batalla, (cabeza - inteligencia y mano - acción).

Es una obra de bulto redondo, concebida para ser apreciada por todos sus lados, yace en perfecto contrapposto, (está de pie con una pierna soportando el peso total del cuerpo mientras que la otra pierna está relajada) y la dicotomía tensión - relajación representa el conflicto entre el descanso y estar preparado para cualquier acción.

Su mirada es desafiante, transmite fuerza y poder.

Miguel Ángel logró sintetizar el significado de la figura de David en la cultura judeocristiana y fusionarlo con los valores renacentistas de equilibrio y ponderación.

Al no representar a Goliat, se dirige la atención totalmente a la naturaleza humana y a sus virtudes, porque lo que imperaba en la filosofía renacentista era la virtud humana.

La escultura se convirtió en símbolo del Renacimiento, el triunfo de la inteligencia y la virtud sobre la fuerza representa los valores del humanismo antropocéntrico de la época, toda una representación del arte griego que recuerda a la fortaleza y divinidad de los dioses.

Tras este periodo de luz, volverían a cambiar los cánones renacentistas con la llegada del Barroco, donde la ornamentación recargada sería su sello de identidad. Una época de grandes revoluciones científicas, sociales y políticas.


Reflexión:

Esta obra transmite el canon de belleza de la época renacentista, que como he comentado anteriormente emula al arte grecolatino.

La fortaleza y la divinidad humana se manifiestan en el mármol tallado, el resurgir, el renacer...

Si tras una pantalla se puede apreciar su majestuosidad, en persona directamente impone, impresiona y diría que incluso asusta, Miguel Ángel supo trasmitir muy bien aquello valores del periodo de luz que estaba viviendo.

Cuando hace dos años estuve delante de la escultura, diferentes emociones se despertaron en mi interior, de eso trata el arte, de que la idea del artista se plasme en una obra que conmueva al espectador, que se cree una conexión invisible a los ojos, porque tal y como podemos leer en El Principito: "lo esencial es invisible a los ojos".

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