El arte por el arte.

Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 3.1 de la asignatura Ciencia y artes del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .  

En esta actividad se procede a realizar una reflexión sobre la postura personal ante el arte y las manifestaciones artísticas.



¿Qué es el arte? Podríamos buscar definiciones oficiales en manuales de dicha disciplina, podríamos asistir a cursos, contactar con artistas... Pero seguro que detrás de una respuesta objetiva digna de un diccionario, cada persona tendría la suya propia, fruto de su situación, de su opinión, de su experiencia y de su contexto.

Para mi el arte, lejos de palabras técnicas y alusiones a diferentes disciplinas, es aquello que consigue que me emocione, el fruto de la expresión de artistas y de aquellos que no lo son.

No importa si son unos trazos en la Capilla Sixtina, una melodía que suena en la radio o simplemente unas palabras que alguien ha escrito en un pedazo de papel y que, por causalidad, lo he encontrado en la parada del autobús.

Para mí el arte es aquello que nace desde dentro de cada ser humano y que se expresa de la forma que su interior le grita.

Me pregunto quien necesita a quien y una tímida sonrisa se dibuja en mi cara, se necesitan, ambos se necesitan.

Las personas necesitamos expresarnos y que otras personas se expresen, necesitamos emocionarnos y que otros se emocionen... Y el arte... El arte necesita a la mujer y al hombre, necesita que no dejemos de crear y de transmitir aquello que sentimos, para que no muera, porque el arte está vivo.

Nos necesitamos mutuamente, ¿Qué mas da si su significado es universal o individual? Lo importante es que signifique. Muchas veces se nos olvida y nos encontramos cuestionando al artista, el creador de la obra, aquel que saca desde lo más profundo de su ser esa idea que le empuja a expresarla.

Cuestionamos si es innovador o no, si debe serlo... Y personalmente creo que debe ser lo que quiera ser. La innovación es progreso, es diversidad, es positiva. Pero si no la hay, si el artista se encasilla en su estilo y su contexto, ¿Qué mas da? Que siga creando como le nazca, que siga aportando a la sociedad y que no muera el arte, que todas y todos podamos seguir disfrutando de él.

Seamos sinceros, ¿Acaso alguno de nosotros entiende tanto de arte como para valorar su calidad? Yo, desde luego que no, no entiendo de proporciones, de pintura, de rimas o pentagramas, pero si sé cuando algo dentro de mi comienza a vibrar, no importa si lloro, si río o me enfado, algo me mueve y eso es lo que importa, siento y me emociono, ergo... Estoy viva.

Defiendo que debe haber quien tenga la capacidad en base a sus conocimientos de discernir qué es arte y qué no es y que lo valore económicamente, vivimos en un sistema de mercado, no se me olvida.

También defiendo que aunque algo no me emocione a mí, es arte, pues detrás hay un gran trabajo del artista. No sé de técnicas, no tengo formación al respecto, seguramente si las tuviera disfrutaría mucho más de aquellas obras que me conmueven y seguramente también aprendería a entender y a disfrutar aquellas que no me dicen nada. ¿Quién sabe si un día me convertiré en toda una profesional del óleo o de la poesía? Cuán caprichosa es la vida...

Me quedo con el disfrute, con la rabia y el llanto, me quedo con la experiencia artística, saber que sin saber de arte, soy capaz de sentirlo en mi propia piel, en cada poro de mi curiosa e inquieta piel.




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