Servicios ecosistémicos.
Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 4 de la asignatura La ciencia de la biodiversidad y el cambio climático del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .
En esta actividad se va a trabajar sobre los pagos por servicios ecosistémicos, sobre si han sido un éxito o no y porqué.
Los servicios ecosistémicos son aquellos beneficios que el planeta ofrece
a la sociedad y hace posible nuestro desarrollo, pues se regulan las
enfermedades y el clima, la polinización de los cultivos, la formación del
suelo y además obtenemos beneficios recreativos, culturales y espirituales.
Se clasifican en directos (de aprovisionamiento y de regulación) e
indirectos (de apoyo).
Pero, según la FAO “a pesar de tener un valor estimado de 125 billones
de dólares, estos activos no se toman en consideración de manera adecuada en la
política y en las políticas económicas, lo que significa que hay una inversión
insuficiente en su protección y gestión”.
Como
respuesta, surgen los Pagos por Servicios Ecosistémicos, que según el Instituto
Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) son “pagos a
agricultores o propietarios de tierras que han acordado tomar ciertas medidas
para administrar sus tierras o cuencas hidrográficas para brindar un servicio
ecológico. Como los pagos brindan incentivos a los propietarios y
administradores de tierras, el PES es un mecanismo basado en el mercado,
similar a los subsidios e impuestos, para alentar la conservación de los
recursos naturales”.
Los pagos los realizan los beneficiarios, por ejemplo, los usuarios del
agua y las compañías hidroeléctricas o los gobiernos en nombre de sus
ciudadanos.
Últimamente, el
sector privado también está participando en este tipo de proyectos, aunque con
detractores, pues se cuestiona la moralidad de poner precio a lo que ofrece la
naturaleza, es decir, la mercantilización del capital natural.
El programa más grande y largo hasta el momento es el de Conservación de Reservas de los Estados Unidos, que paga 1.8
mil millones de dólares al año a agricultores y propietarios para alquilar lo
que considera "tierra ambientalmente sensible y ellos se comprometen a plantar
coberturas de conservación de recursos a largo plazo.
En
China, en 1999, el gobierno anunció el programa Grain for Green de 43 mil
millones de dólares: ofreció a los agricultores granos a cambio de no limpiar
las laderas boscosas para la agricultura, reduciendo la erosión y la sedimentación
de los ríos.
En Rhode Island, Estados Unidos, los agricultores al cosechar el heno dos veces al año destruyen los hábitats de muchas aves. Se hizo una recaudación por parte de los habitantes y se pudo compensar a tres granjas el coste de reducir sus cosechas anuales, los agricultores también se beneficiaron al trabajar menos.
En
Bolivia, se llevó a cabo el programa Los Negros, financiado por el usuario
de pagos combinados por servicios de cuenca y biodiversidad iniciado por una
ONG local.
En una
localidad de Honduras, los productores de café tiraban los residuos al río
Cumes contaminándolo, así que los habitantes aguas abajo
hicieron diversos pagos que se redirigieron a los agricultores aguas arriba y estos
los utilizaron para hacer una correcta gestión de residuos y uso de fertilizantes
orgánicos.
En
México destaca el programa Scolel Té de Chiapas, en el cual los agricultores llevaron a cabo prácticas
responsables de agricultura y reforestación a cambio del pago por
compensaciones de carbono del Fondo Bioclimático, cuya financiación
se obtuvo de la venta de Reducción Voluntaria de
Emisiones a grupos privados.
En
África encontramos los PSA de Hoima y Kibaale de 2010 a 2013, diseñados
solo para un ensayo de control aleatorio para determinar su impacto en la
deforestación. Los propietarios de las tierras pagaron durante dos años por
cada hectárea de tierra forestal que quedó intacta, con la posibilidad de un
pago extra por plantar árboles nuevos. Los resultados determinaron que había
significativamente menos deforestación en las aldeas participantes que en las control.
En
Costa Rica, la empresa de servicios públicos Heredia cobra a los consumidores
de agua y se paga a los dueños de las tierras por el mantenimiento de la masa
forestal y su regeneración y reforestación.
Diferentes ejemplos de programas que han funcionado, a pesar de haber convertido algo que no nos pertenece en parte del mercado globalista.



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