Paleoclimatología.
Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 1 de la asignatura La ciencia de la biodiversidad y el cambio climático del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .
En esta actividad se procede
a elegir una de las técnicas usadas para reconstruir el clima del pasado y
explicar en qué consiste, qué resolución ofrece y su fiabilidad.
Paleoclimatología.
Es la ciencia que estudia
las grandes variaciones climáticas y sus causas, lo que permite hacer una
descripción precisa de las características del clima que hubo en el pasado y que
sirve para un momento determinado de la historia de nuestro planeta.
Para ello, trata
de reconstruir y estudiar los diferentes
climas del pasado e intenta estimar cómo será el futuro, al determinar
cuáles son las tendencias naturales a largo plazo de los cambios climáticos.
Se basa en indicadores naturales (registros paleoclimáticos), que ayudan a determinar y explicar los paleoclimas.
Estos
registros se pueden obtener de los anillos del tronco de los árboles, de los
fósiles de animales y planta, de sedimentos oceánicos, extracciones de hielo,
etc.
Fósiles.
Algunos
fósiles de animales son típicos de
climas fríos, (como el mamut e invertebrados como el lamelibranquio yoldia), en cambio,
otros pertenecen a climas cálidos.
Respecto
a los fósiles de las plantas, el
tamaño y forma de sus hojas revelan a qué clima pertenecieron.
Las
hojas grandes corresponden a zonas tropicales de gran humedad y las más
pequeñas (como las coníferas) a lugares con menos precipitación, en zonas muy
secas se sustituyen las hojas por espinas (como los cactus).
También
se estudia el polen fosilizado para poder saber de qué planta provienen y deducir
cómo era el entorno en el que se desarrollaron.
Anillos
de los árboles (dendrocronología).
Se
observa al cortar transversalmente el tronco de un árbol, su tamaño y
densidad dependen de las
condiciones del clima: temperatura, precipitación, etc.
Por
ejemplo, encontrar anillos delgados significa que hubo años de sequía, incluso
pudieron quedar registrados acontecimientos como incendios o plagas.
Coral.
Su crecimiento
se produce en mares con temperatura superior a 22º C y aguas muy iluminadas, transparentes y limpias. Tienen unos anillos similares
a los de los árboles que ofrecen información
de las condiciones del agua marina (salinidad, temperatura y composición).
Rocas,
depósitos y sedimentos.
Morrenas:
existencia de glaciares en el momento en que se formaron.
Evaporitas:
climas secos y cálidos.
Rocas rojizas:
climas cálidos que alternan estaciones lluviosas y secas. El color es debido a
la oxidación del hierro.
Carbones:
vegetación formada en climas cálidos o templados con una estación muy lluviosa.
Dunas
fosilizadas: zonas desérticas.
Sedimentos
oceánicos y lacustres: mantienen compuestos químicos y fósiles.
Testigos
de hielo
Son
muestras de hielo profundo ubicado en las regiones polares y en alta montaña,
que se acumulado durante siglos, creando capas que han atrapado en su interior
burbujas de aire de climas anteriores y polen.
Con su
análisis se puede determinar cuál fue la temperatura media de la Tierra y una
estimación aproximada de precipitación caída en cada estación.
¿Cómo se relaciona con el cambio climático?
Cuando hablamos
de cambio climático no sólo nos referimos al antropogénico, pues también se produce
por causas naturales, como la radiación solar, la composición de la atmosfera,
la órbita y la superficie terrestre y las corrientes atmosféricas y oceánicas.
Hace entre
3 y 5 millones de años, en el Plioceno temprano, la temperatura media global fue
aproximadamente de 1ºC más que ahora.
La
Antártida estaba descongelada parcialmente y nivel del mar se encontraba 30
metros por encima del nivel del mar actual, por ello, muchas especies se
extinguieron.
Esto
lleva a pensar a investigadores y científicos si podría repetirse en nuestro
contexto actual ante el calentamiento que se está produciendo.
Es
probable que estas condiciones se repitan si sigue aumentando la temperatura.
Por ello es sumamente importante seguir investigando para obtener información que nos permita elaborar modelos climáticos cada vez más fiables.
Es importante tener en cuenta que conforme más se retrocede en el tiempo más se reducen los registros, no hay hielo por debajo de 1 millón de años y tomar e interpretar muestras por encima de 800.000 años es complicado.
Los registros marinos de grandes profundidades, (fuente importante de datos con isótopos), sólo se encuentran en las plataformas oceánicas y en algunos casos han podido ser sepultadas.
Además, un sedimento que supere los 140 millones de años puede haber sufrido diagénesis, lo que implica que la resolución y confianza matemática en los datos disminuye con el tiempo.


Comentarios
Publicar un comentario