Multilateralismos o greenwashing.

Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 7 de la asignatura La ciencia de la biodiversidad y el cambio climático del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .  

Multilateralismos. ¿Son útiles o es puro greenwashing?


 



¿Qué es el multilateralismo?

Es tanto un método de cooperación como una forma de organización del sistema internacional, una forma de cooperación entre varios países para tratar temas globales, trabajar juntos para lograr objetivos comunes y resolver problemas que afectan a la comunidad internacional.

Esencial para enfrentar problemas transnacionales como el cambio climático, la pobreza y la desigualdad, la migración, los desastres naturales, el terrorismo, la guerra cibernética, las pandemias, el comercio justo y la protección de los derechos humanos.

Sus principios fundadores son la consulta, la inclusión y la solidaridad y su funcionamiento está determinado por normas elaboradas colectivamente que facilitan la cooperación sostenible y eficaz, y que garantizan a los implicados los mismos derechos y obligaciones en todo momento.

Aunque las Naciones Unidas han sido el marco multilateral por excelencia durante más de 75 años, los procesos multilaterales se han diversificado: ha aumentado el número de Estados miembros de 51 en 1945 a 193, se han incluido nuevos agentes como ONG’s, sector privado y otras organizaciones internacionales.

El multilateralismo ha logrado importantes avances, como la erradicación de la viruela en el sector sanitario, se han celebrado acuerdos internacionales para limitar el control de armas y promover y reforzar los derechos humanos.


¿Qué es el greenwashing?

Es la práctica que llevan a cabo las empresas de hacer afirmaciones engañosas o exageradas sobre su compromiso con el medio ambiente para mejorar su imagen pública y no perder clientes.. 

Sus estrategias climáticas se limitan a compromisos ambiguos, planes de compensación que carecen de credibilidad y programas que no contemplan todas las emisiones que generan..

La transparencia y la responsabilidad deberían ser los valores de las empresas para que los consumidores estuvieran bien informados: pues se producen errores en la percepción de estos últimos y las empresas aprovechan la cultura ambiental, imperante en la sociedad actual.

Hay estudios que afirman que solo el 4,5 % de los productos ofertados como sostenibles, lo son realmente.

Esta mala praxis conduce a la competencia desleal, totalmente incompatible con la RSC y afecta a los mercados. Usan imágenes sugerentes, lenguaje ambiguo, confuso o complejo y afirman que una marca es más sostenible que otras, usan mensajes del tipo “este producto es 100% natural” o “respetuoso con el ambiente”.

Como información adicional añadir que según el informe Monitor de Responsabilidad Climática Corporativa elaborado por NewClimate Institute y Carbon Market Watch : “Las estrategias climáticas de la mayoría de las empresas están atascadas en compromisos ambiguos, planes de compensación que carecen de credibilidad”.

Los investigadores de estas dos organizaciones seleccionaron a las empresas que se presentaron más ambiciosas como líderes en sus sectores y resultó que solo la compañía Maersk tenía una estrategia climática calificada como razonable, por otro lado Apple, ArcelorMittal, Google, H&M Group, Holcim, Microsoft, Stellantis y Thyssenkrupp, tenían un nivel moderado de integridad y el resto una calificación de baja o muy baja. Respecto a España, solo apareció Inditex, con una calificación de “baja integridad”.

Estos son sólo algunos ejemplos del panorama en el que nos encontramos y es que muchas multinacionales cuentan con planes que prometen alcanzar las emisiones netas cero o la neutralidad total en las próximas décadas.

¿Por qué focalizar en un futuro lejano? ¿Por qué no tomar medidas desde ya? 2030 es una década que la ciencia considera crítica en la lucha contra el cambio climático .

Además, hay que tener en cuenta que por un lado muchas veces esas promesas no tienen en cuenta el ciclo completo de su actividad y por otro, los objetivos para 2030 no son reales debido a la dependencia en las compensaciones, por ejemplo a través de sumideros como los bosques, (bajo mi opinión un claro ejemplo de greenwashing).

Las compensaciones deberían de ser el último recurso y no el centro de la estrategia climática de una compañía, pues la capacidad de absorción de los bosques es limitada y paulatinamente se está reduciendo.

Lo que está ocurriendo es que grandes organizaciones en lugar de replantearse sus modelos de negocios, edulcoran sus acciones pero la realidad es que no se produce cambio alguno.

Se necesita una mayor regulación normativa e iniciativas como el grupo de expertos de la ONU, creado para combatir el greenwashing o diversas acciones que está poniendo en marcha la Unión Europea para acabar con la publicidad engañosa de las organizaciones.


 Conclusión:

Tras la información aportada y bajo mi opinión personal, las acciones llevadas a cabo son un claro lavado de cara de las organizaciones que se intentan subir al carro de la moda eco, resumiéndose todo en consumo y negocio.

(Si bien quiero hacer hincapié en que no se puede generalizar del todo, pues seguro que habrá organizaciones en las cuales sus directivos sí que estén sensibilizados con la protección del medio ambiente y sin datos de mercado sería injusto meterlas a todas en el miso saco).

Ojalá un día se pueda generalizar a la inversa.


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