Las huellas del hielo.
Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 1.1 de la asignatura La ciencia de la biodiversidad y el cambio climático del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .
Elige una de las técnicas usadas para reconstruir el clima del pasado y
explica en qué consiste, qué resolución nos da y su fiabilidad.
Poder seguir las huellas del hielo para medir las concentraciones del CO2 que quedó atrapado en el hielo de los glaciares de la Antártida y Groenlandia y poder viajar hasta 800.000 años en el pasado, se lo debemos a la técnica de los testigos de hielo.
Con el paso del tiempo, las capas de hielo han creado su propio
registro del clima y de la composición de la atmósfera, lo que nos ha
permitido estudiar variaciones climáticas del
pasado asociadas a la circulación y la temperatura atmosférica, así como las
concentraciones de GEI de hace cientos de miles de años.
Conocer cómo ha evolucionado nuestro planeta, nos ha permitido determinar
que hemos llegado al máximo debido a la acción del hombre.
Los testigos de hielo son perforaciones muy profundas en zonas de hielos
perennes, como la Antártida, el Ártico o
los glaciares. Para ello con la ayuda de un barreno se extrae un cilindro
de hielo que contiene esas burbujas de aire de diferentes épocas de la Tierra,
durante las cuales, la composición y la estructura del hielo también ha ido
cambiando.
Con los datos obtenidos, se puede reconstruir el clima y la composición de
la atmosfera, por ejemplo, los testigos más profundos extraídos en la Antártida
tienen más de 3.000 metros de largo y permiten leer el clima de hace 800.000
años.
El origen de esta técnica se remonta al siglo XIX, aunque, no empezó a
hacerse de forma sistemática para estudiar el paleoclima hasta 1950, cuando
cientificos soviéticos creó un programa para perfeccionar la técnica y lo
desarrollaron en varios puntos del planeta.
Entre ellos, se encontraba Vostok, el lugar en el que hasta el momento se
ha medido la temperatura más baja de la historia, donde se han superado los 90 grados negativos.
El desarrollo de la técnica comenzó a desarrollarse allí sobre un profundo
lago subglacial entonces desconocido, donde encontramos uno de los testigos de
hielo de referencia en la actualidad: el testigo de Vostok.
Los dos primeros agujeros de los que se consiguieron extraer muestras con
éxito en los años 70 tenían unos 500 metros de profundidad, después, en los 80 se
hicieon tres nuevas
perforaciones, que superaron los 2.000 metros de profundidad.
En 1996, cuando la quinta perforación superaba los 3.500 metros, científicos
de Reino Unido y Rusia, descubrieron que el agujero se dirigía hacia
un lago subglacial hasta entonces desapercibido, entonces el
Comité Científico de Investigaciones Antárticas pidió el cese de la actividad
por riesgo de contaminación del entorno.
En 2004, el European Project for Ice Coring in Antarctica (EPIC) batió el
récord de Vostok aunque se quedó a menor profundidad, 3.270 metros, pero el
testigo de hielo que se obtuvo fue de más calidad.
En cuanto al lago Vostok, tras
abandonar la perforación a 130 metros de la superficie, los científicos rusos retomaron el trabajo en 2005 y en 2012 consiguieron alcanzar el mayor lago subglacial de la
Antártida que podía llevar aislado 15 millones de años, y lo más impactante, hallaron vida.
Nos encontramos ante una técnica considerada fiable por los científicos, ya que el hielo no
se degrada como puede ocurrir con otro tipo de muestras.
Desconocía totalmente esta técnica, pero a nivel personal me parece muy
interesante y sobre todo me llama mucho la atención, las instalaciones de ingeniería
y la tecnología que debe de exigir en los puntos de muestreo.



Comentarios
Publicar un comentario