Reportaje: Katalin Karikó y Drew Weissman han recibido el premio Nobel de Medicina o Fisiología 2023.

Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 5 de la asignatura Periodismo Científico del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra.

El pasado 2 de Octubre, la Asamblea del Nobel, formada por 50 profesores del Instituto Karolinska de Suecia, anunció el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2023, los galardonados fueron Katalin Karikó y Drew Weissman.

Ambos fueron premiados por sus hallazgos en las modificaciones de las bases de nucleósidos, las cuales permitieron desarrollar vacunas eficaces de ARNm contra la COVID-19.

“Los descubrimientos de los dos premios Nobel fueron fundamentales para desarrollar vacunas de ARNm eficaces contra la COVID-19 durante la pandemia que comenzó a principios de 2020. A través de sus descubrimientos innovadores, que han cambiado fundamentalmente nuestra comprensión de cómo interactúa el ARNm con nuestro sistema inmunológico, los galardonados contribuyeron a la tasa sin precedentes de desarrollo de vacunas durante una de las mayores amenazas a la salud humana en los tiempos modernos”, expresó el jurado.

Antes de la pandemia las vacunas estaban basadas en virus muertos o debilitados, pero con el paso de los años y los avances en biología molecular se han conseguido desarrollar vacunas con componentes virales individuales.

En 2005 publicaron sus resultados en un artículo que tuvo poco éxito en aquel momento, pero que posteriormente sentó las bases de los avances que se utilizarían durante la pandemia ya que cuando estalló la pandemia se pudieron desarrollar muy rápido dos vacunas que se aprobaron en diciembre de 2020.

La bioquímica húngara Katalin Karikó pasó 40 años trabajando, durante los cuales se encontró con muchos obstáculos, a pesar de ello, dedicó su carrera a desarrollar métodos para utilizar el ARNm en terapia.

Tras la entrega de premios, Karikó dijo que su difunta madre especulaba con que podría ser la ganadora, aunque ella le recordaba continuamente que tiempo atrás ni siquiera obtuvo subvenciones. “Ella dijo, pero trabajas muy duro. Y yo le dije que muchos, muchos científicos trabajan muy, muy duro”, recordó Katalin.

Años después, el inmunólogo Drew Weissman se interesó por las células dendríticas y comenzó a colaborar con ella, ambos se centraron en cómo los diferentes tipos de ARN interactúan con el sistema inmunitario.

Para Weissman, este premio ha sido un “sueño de toda la vida” y según afirma en una graba grabación en su sitio web: “Durante los 20 años que trabajamos juntos, antes de que nadie supiera lo que es o le importaba al ARN, éramos nosotros dos, literalmente, uno al lado del otro trabajando juntos, hablando y discutiendo nuevos datos”.

Pronto diversas personalidades científicas se pronunciaron sobre este hallazgo, el virólogo Mariano Esteban, (jefe del Grupo de Poxvirus y Vacunas del Centro Nacional de Biotecnología, CSIC) haciendo referencia al ARNm añadió que “Se degradaba con la vista. Ellos lo modificaron para que fuera estable”.

Por otro lado, Isabel Sola, codirectora del grupo de coronavirus, destacó el trabajo de los galardonados como un gran ejemplo de ciencia, “Partían de la observación de que una molécula como el ARN mensajero no activaba respuesta inmune en la célula y sí lo hacía el ARNm extraño. Por qué las células diferenciaban entre lo propio y lo ajeno”.

Su descubrimiento fue sin duda todo un cambio de paradigma, hasta el jurado del Nobel destacó la importancia de esta tecnología en el futuro:”La impresionante flexibilidad y velocidad con la que se pueden desarrollar vacunas de ARNm allanan el camino para utilizar la nueva plataforma también para vacunas contra otras enfermedades infecciosas. En el futuro, la tecnología también podrá utilizarse para administrar proteínas terapéuticas y tratar algunos tipos de cáncer”.

Todo ello ha facilitado el camino para el uso de vacunas contra otras enfermedades, una gran noticia para la salud humana.






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