Un nuevo alimento terapéutico contra la desnutrición infantil.

Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 2 de la asignatura Comunicación institucional de la ciencia del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .  

En esta actividad se procede a localizar un resultado de investigación y a elaborar una noticia científica institucional.



El artículo elegido es  Glicanos bioactivos en un alimento dirigido al microbioma para niños con desnutrición | Naturaleza (nature.com).

Existe un gran problema de salud mundial de desnutrición infantil, se calcula que en 2020, 149 millones de niños menores de 5 años tenían retraso en el crecimiento.

La desnutrición y sus secuelas son las principales causas de morbilidad y mortalidad en niños de esa edad, junto con otras secuelas como deficiencias inmunitarias, metabólicas y neurológicas, pero además, cada vez hay más pruebas de que los niños con desnutrición aguda moderada o severa tienen tanto el crecimiento como el microbioma alterados, lo que produce microbiotas similares a las de niños de menor edad.

Ya en 2021 un ensayo clínico realizado por un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y el Centro Internacional para la Investigación de Enfermedades Diarreicas en Bangladesh, mostró un  nuevo alimento terapéutico diseñado para mejorar el intestino subdesarrollado de niños desnutridos.

Ahora, hace tan solo unas semanas, otro estudio del mismo equipo de investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, dirigido por Jeffrey I. Gordon, MD y Dr. Robert J. Glaser, ha identificado ciertos componentes bioquímicos clave y naturales de ese alimento terapéutico, así como las cepas bacterianas intestinales implicadas y se ha sugerido que promueven el crecimiento, lo que crea una esperanza para crear próximamente nuevas formulaciones más efectivas.

El estudio se llevó a cabo con niños de una zona urbana con altos niveles de pobreza, en Bangladesh, de 12 a 18 meses de edad y con desnutrición aguda moderada.

Fueron suplementados dos veces al día durante 3 meses, con alimentos complementarios dirigidos por la microbiota (MDCF-2) y alimentos complementarios listos para usar (RUSF) y después, los niños volvieron a su alimentación normal con un seguimiento un mes más.

El objetivo del estudio fue determinar si dicha administración controlada proporcionaría mejoras superiores en el aumento de peso, la reparación de la microbiota y en los niveles de biomarcadores claves del crecimiento saludable, en comparación con la formulación de RUSF a base de arroz y lentejas de uso común.

Se analizaron los hidratos de carbono presentes en MDCF-2 y RUSF, así como sus ingredientes principales (harina de garbanzo, harina de soja, pasta de cacahuete y puré de pulpa de plátano verde en el caso del MDCF-2; arroz, lenteja y leche en polvo en el caso del RUSF) y se reconstruyeron 1.000 genomas bacterianos a partir de los microbiomas fecales de los participantes del estudio, (para ello se secuenció ARN microbiano con  ARN aislado de muestras fecales recogidas de todos los niños justo antes del inicio del tratamiento, y después de 1 mes y 3 meses de tratamiento).

El resultado concluyó que no existen diferencias en la configuración del microbioma tomando MDCF-2 o RUSF antes del tratamiento, ni en cada semana de estudio.

Si bien la relación entre el tratamiento con MDCF-2, las cepas bacterianas y el crecimiento no está establecido, hay que seguir investigando para descubrir  cómo el tratamiento con MDCF se relaciona con el aumento de peso y el crecimiento para poder combatir este  problema mundial que afecta a la población infantil.

 


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