¿Yo comunicando?
Nota: esta entrada corresponde a la Tarea 1 de la asignatura Los discursos de la Ciencia en la esfera pública en el S XXI del Máster en Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra .
A continuación se procede a reflexionar sobre el ejercicio de las profesiones de divulgador, periodista y comunicador.
Año 1999, el llamado "efecto dos mil" acechaba los ordenadores del mundo entero... ¿Alguien lo recuerda?
Por aquel entonces yo estaba a punto de pasar a Bachillerato, cuando me preguntaban si elegiría "ciencia o letras" lo tenía claro.
"¡Yo soy de ciencias!", respondía siempre muy segura... Tan segura, que me lo creí durante mucho tiempo, hasta que hace 4 años rompí la relación con aquella creencia.
Pues bien, tras estudiar varios grados superiores y hacer no se cuántos cursos de Medio Ambiente y Nutrición, tras meterme de lleno en las Ciencias Ambientales y tontear con la Psicología, de repente me encuentro hoy escribiendo estas líneas a la par que acabo tercer curso de Periodismo.
Toda la vida he tenido una clara vocación comunicadora científica, sin embargo... No lo sabía...
Desde bien pequeñita escuchaba como me llamaban Relaciones Públicas y lo mucho que hablaba, (tanto que siempre me castigaban por molestar en clase, pero es que nadie entendía que tenía muchas cosas que contar...) y lo bien que escribía...
Pero a mi me encantaba la Ciencia, los misterios, lo desconocido, los animales, la montaña...
Y acabé trabajando en un laboratorio químico, doce años y cuatro meses exactamente, donde el trabajo pasó a ser muy mecánico y repetitivo debido a las diversas normas de Calidad en las que nos certificamos.
¿Dónde quedaba la creatividad? ¿Y las relaciones personales?
Dicen que "el tiempo pone a cada uno en su lugar" y así fue.
Con una excedencia laboral de dos años, comencé a trabajar como formadora, comercial y dietista, me apasionaba explicar aquellos conocimientos científicos que había ido adquiriendo a lo largo de la vida... Y me matriculé en Periodismo...
Decidí que siempre haría caso a mi intuición y que sin interés en trabajar en medios de comunicación directamente, pasaría el resto de mi vida comunicando la Ciencia, no sabía cómo, pero sí que esa era mi esencia.
Poco después todo dio un giro, me mudé a otra ciudad justo antes de la pandemia y durante tres años estuve formando a diversos públicos del laboratorio farmacéutico en el que trabajaba.
Luego llegó la maternidad y dos años después aquí estoy...
A punto de acabar esta Especialización en Comunicación y Divulgación científica, a punto de ser 70% periodista... Y a punto de volver a trabajar en Comunicación científica.
Una evolución cíclica llena de aprendizaje, de auto conocimiento y de ilusión.
No sabemos que nos deparará el futuro, pero sí podemos saber quién somos y a dónde queremos ir.
Sólo se vive una vez y no estamos para perder el tiempo.


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